1. Poné límites antes de jugar
Definí cuánto podés perder este mes sin afectar tus gastos y tomalo como plata gastada en entretenimiento. Cargá ese número como límite de depósito en la cuenta antes del primer depósito, no después.
Bajar un límite suele aplicarse al instante; subirlo, en cambio, lleva días. Usá esa demora a tu favor.
2. Conocé el juego antes de apostar
Saber cómo funciona un juego evita errores caros: apostar al empate en baccarat, jugar ruleta americana pudiendo jugar europea, o una tragamoneda con el RTP más bajo de sus versiones. Mirá qué es el RTP antes de elegir.
3. Controlá el tiempo
Fijá cuánto dura cada sesión y poné una alarma. Activá los recordatorios de la cuenta, que muestran cuánto tiempo y cuánta plata llevás. Hacé pausas: cansado se apuesta peor.
4. Usá las herramientas de la cuenta
- Límite de depósito diario, semanal o mensual.
- Límite de pérdidas.
- Recordatorio de sesión.
- Pausa de un día a varias semanas.
- Autoexclusión por meses o años.
Si un casino no te deja fijar un límite de depósito, tomalo como una señal para no depositar.
5. Mirá tus resultados con honestidad
Anotá cuánto depositaste y cuánto retiraste cada mes. Si el saldo neto es más negativo de lo que pensabas, o si te encontrás jugando para recuperar, es momento de frenar.
Si te cuesta, pedí ayuda: la Línea 141 de la Sedronar es gratuita y anónima. Más recursos en ayuda por adicción al juego.